Viernes, 18 Marzo 2016 17:02

Entrevista a MARÍA JOSÉ PAREJO

María José Parejo es periodista y directora del programa El bosque habitado, en Radio 3, a través del cual nos lleva, cada matinal de domingo, a atravesar diferentes senderos para aprender a leer en los árboles y a escuchar al bosque, y a todos los que habitan en él.

Artículo publicado en la Revista Parjap nº 81, Primavera 2016

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María José Parejo es periodista y directora del programa El bosque habitado, en Radio 3, a través del cual nos lleva, cada matinal de domingo, a atravesar diferentes senderos para aprender a leer en los árboles y a escuchar al bosque, y a todos los que habitan en él. Un programa de naturaleza y literatura, porque mientras no aprendamos a leer en los árboles, como dice María José, tendremos que hacerlo en los libros. Como no podía ser de otra manera, la Comunidad del Bosque, ha extendido sus ramas y sus raíces hasta lo más hondo para hacer estas preguntas a la aglutinadora del bosque habitado. ¡Arriba las ramas!

 

1. ¿Cómo se llega hasta hacer un programa de radio donde se le da voz a los árboles?

En mi caso, fue uno de esos momentos en que todo parece estar confabulado para que tú pronuncies un deseo que ni siquiera habías formulado nunca. Era el verano de 2012 y llevábamos un tiempo sin director en la emisora. Yo estaba de vacaciones y regresé unos días para preparar temas de cara a septiembre y, de repente, nombraron, para su sorpresa, a nuestro compañero Tomás Fernando Flores. Estábamos tan pocos en la redacción que, nada más comunicárnoslo, me apresuré a felicitarle. Me alegraba de verdad. Sabía que Tomás defendería Radio 3, y su singularidad, hasta donde le aguantasen las fuerzas. Me preguntó si tenía pensado dirigir un programa, si había en mí alguna idea esperando salir a la luz. La verdad es que tenía proyectos de literatura y de cuestiones sociales pero, cuando Tomás me dijo ¿De qué harías un programa nuevo? sin saber muy bien por qué, como si me lo estuviesen soplando en ese instante al oído, dije: De árboles, un programa de árboles. Tomás repitió: ¿De árboles? Y para defender la idea, pues mi especialización en radio y televisión era la literatura, añadí: De árboles y literatura. Tomás concluyó: ¡Adelante, haz un piloto! Si alguna emisora tiene que hacer un programa para dar voz a los árboles es Radio 3. Hice el piloto y ese mismo piloto fue el primer programa que emitimos el 9 de septiembre de 2012. Y hasta ahora, que también emitimos mundialmente a través de Radio Exterior.

2. ¿Por qué se llama El Bosque Habitado?

Mi jefe había aceptado un programa de radio sobre árboles. No me dio tiempo a pensarlo. Mi tesis doctoral versaba sobre Wenceslao Fernández Flórez, la adaptación cinematográfica de su extensa obra narrativa, con especial atención a "El bosque animado". Una novela que tenía dos partes claras para los realizadores y directores audiovisuales. La humana, adaptada y llevada al cine por José Luis Cuerda, en 1987, donde todos recordamos al bandido Fendetestas y el ánima en pena de Fiz de Cotovelos, que traban amistad dentro de la Fraga de Cecebre. Y la parte animista y más animalista, donde todos los animales hablan y celebran asambleas... ¡hasta las moscas! ¡Incluso, hablan los árboles! (emblemáticas escenas donde los diferentes árboles se preguntan sobre ese poste de madera que recibe conversaciones de todo el mundo y que, finalmente, como poste telefónico era ya un árbol muerto). Esta segunda parte, donde los animales y los árboles, al estilo de Esopo, tienen comportamientos humanos, era realmente difícil de llevar a las pantallas. Dicen que Walt Disney estuvo muy interesada en convertirlo en una cinta de dibujos animados, única solución posible, pero, finalmente, décadas después, fue una productora gallega (Dygra Films) la encargada de materializarla en una preciosa película de animación por ordenador. Sobra decir que durante los años de investigación de mi tesis aproveché para veranear en Cambre, donde se encuentra la Fraga de Cecebre, siguiendo las pistas de Wenceslao Fernández Flórez y que también tuve la oportunidad de asistir a parte del rodaje de la versión animada y realizar un reportaje para televisión porque, por entonces, trabajaba como guionista del programa "La Mandrágora", de La 2 y sabían de mi fascinación por este tema.

Sin embargo, el título "El bosque animado", ya estaba registrado como propiedad intelectual por Dygra Films. Y, otra vez sin darme tiempo a pensar porque además urgía un nombre, dije pues "habitado". Porque tenía clarísimo que bosque era una palabra irremplazable para mi proyecto. Con el tiempo me alegré muchísimo porque "habitado" cuadraba perfectamente con la filosofía que quería desarrollar, es decir, el bosque como generador y hábitat imprescindible de numerosas especies animales, incluida la humana. Y habitado también por esa vuelta de respeto, reconocimiento y gestión de hombres y mujeres hacia el mundo árbol.

3. ¿Qué momento, qué árbol, qué bosque pudo inspirar El bosque habitado?

No lo sé. Tendría que hacer una sesión de hipnosis porque no hay un momento que pudiera determinar. Pero puedo hacer mi propia regresión histórica. Nací un pueblo que se llama Oliva de Mérida (en Badajoz), plagadito de olivos de cultivo. Yo misma impedí que mis padres vendiesen 75 olivos porque... tampoco lo sé... ¡porque no!... Pensé que los había plantado mi abuelo y que ahí, en ese pequeño olivar, estaban mis raíces, mis antepasados, pero entonces no sabía que iba dedicar mi vida entera a los árboles. Luego, al terminar Periodismo, me fui al Camino de Santiago cuando casi nadie iba (ni siquiera se había celebrado el Primer Xacobeo de la historia moderna), allá por 1990 y descubrí peregrinos de todas partes del mundo que me enseñaron a mirar de otra forma las estrellas y los árboles y que, además, sabían identificarlas. Repetí el Camino de Santiago varias veces y, en todas, intenté reconocer cada vez más árboles y más estrellas en el cielo. Pero, quizá, el recuerdo más antiguo que guardo fue un gran árbol de hoja perenne que había en el recreo de mi colegio. Entonces, con seis o siete años montaba pequeñas obras de teatro con los trajes de la Primera Comunión (era un colegio de niñas) y el árbol era el palacio de la princesa que espera en "Los tres alpinos"... Que fuera un árbol de hoja perenne, como nos contó la profesora, me tenía fascinada... Siempre verde, siempre vivo... También tengo que hacer un homenaje a mi madre que, en cuanto tuvo dinero para comprar un terrenito, lo llenó de árboles frutales, olivos, higueras, madroños, membrillos, perales, cerezos, manzanos, almendros, castaños, limoneros, ciruelos, avellanos... Más dos encinas grandes que ya habitaban la parcela y, ahora, un tejo y un cefalotaxus todavía pequeñitos, que me han regalado Ignacio Abella y José Plumed. Otros plantones esperan a ser fuertes para ser integrados en mi pequeño bosque familiar.

4. ¿Qué puede aportar El bosque habitado a la conservación y mejora de los Parques y Jardines?

Los parques y jardines son una respuesta de supervivencia de las personas que se han visto obligadas a habitar las ciudades. Como dice el gran periodista medioambiental, Pedro Cáceres En realidad todos somos exiliados del campo, hasta el momento en que alguien se inventó la ciudad. Por ejemplo, en las grandes ciudades dormitorio, que empezaron a surgir en los años sesenta haciendo crecer pueblos de la periferia de las capitales, como Madrid, los primeros plantadores eran hombres y mujeres venidos de pueblos de toda la geografía que pisaban suelos embarrados, con pisitos de cooperativas, donde no se habían previsto ni aceras, ni áreas recreativas, y donde se habían talado todos los árboles para construir los edificios. Se plantaron árboles sin planificación, por la necesidad de ver Foto2RevistaParjap81árboles cerca de casa. Lo sé porque he hablado con muchos de ellos, ya muy mayores los que quedan, en Alcorcón, que es la ciudad que habito. Y "jardiner@" es el mejor oficio del mundo. Lo dicen los místicos, los sufíes y el imaginario de cualquier alma sensible... Ser jardinero es hacer crecer la vida, donde la vida poco importa por intereses lucrativos y necesita importar de nuevo por intereses emocionales y vitales. Pasear por una ciudad y descubrir parques bien cuidados, bien pensados, con pequeños rincones o ideas que alguien concretó con cariño para l@s niñ@s, l@s ancian@s y todo aquel necesite "ver verde" es una de las mejores misiones del ser humano. Hasta los psicólogos están recomendando, en terapias por estrés o depresión, que se pasee, al menos, media hora por un parque con mucho verde cada día... Podría hablar de Fabio Sabitano (Profesor Doctor en Ecología del Paisaje de la Universidad de Florencia, Secretario del Urban an Peri-urban Forestry Working Group y Colaborador de la FAO) y de José Antonio Corraliza (Catedrático de Psicología Ambiental en la Universidad Autónoma de Madrid) que nos deleitaron con los beneficios psicológico-emocionales y físicos de las zonas verdes en la ciudad en las jornadas organizadas por la AEPJP (Asociación Española de Parques y Jardines Públicos) en Valencia. Un parque en medio del asfalto es una prolongación de la casa necesaria. Un jardín que aprovecha el repliegue de una carretera es la esperanza de que alguien intenta compensarnos por el deterioro y expolio de la naturaleza en nuestras construcciones. Adoro el oficio de jardiner@. Sé que les duele mucho la espalda, que cada vez que se doblan para plantar, limpiar, cuidar y mantener una flor, una planta o un árbol vivo, van creando su propia lesión traumatológica... Y a los paisajistas que piensan en ellos y en nosotros. ¡Les doy las gracias cuando les veo, a veces en silencio, otras en voz alta!

5. ¿Cómo enlazarías la música y los Parques y Jardines?

En los parques y jardines siempre hay música. Siempre. Suena en privado la música de quien lleva sus auriculares conectados a su selección musical particular. Suena en las canciones de l@s niñ@s que es música de juego. Suena en los labios de quien tararea sin pudor una canción recurrente que tiene que ver con su estado vital, o de quien reproduce la letra de un tema para adentro, porque le hace revivir vivencia triste o alegre. Y suena la música de los árboles cuando se mecen por el viento, el canto de las aves, el zumbido de los insectos, que es, con seguridad, una de las músicas más ancestrales que podemos reconocer como tribu de cualquier tiempo y lugar. Y luego está la música que elegimos los que trabajamos en empresas audiovisuales. Quien realiza un video, dirige un documental o una película o hace, como en mi caso un programa de radio, al pensar en parques, jardines y bosques, nos viene la inspiración de una música concreta que nos hace vivir la experiencia de lo verde de acuerdo a nuestra emoción interior puntual. Siempre. Siempre hay música en los parques y jardines. Las del bosque habitado suenan a Loreena McKennitt, a Jairo Zavala Depredro, a León Benavente, a Nunatak, a Leonard Cohen, a Sensi Falán, a Sidonie, a Bosco, a Tato López, a Xoel López, a Supersubmarina, a Lory Meyers, a country, a músicas celtas y africanas... Y a las entregadas voces del Club de la Hojarasca de Radio 3.

6. ¿Cómo decides los temas para cada programa?

Voy programando según las oportunidades. Un viaje que surge por propuestas de amigos de La Comunidad del Bosque, porque tengo que desplazarme por motivos personales hacia algún lugar (y en todos hay habitantes del bosque con una historia especial que contar), porque me invitan a algún acto que me interese (que no suelen ser muchos), porque me han hablado de una paisana o un paisano, de mucha edad, que tiene que transmitirnos enseñanzas que no podemos perder, porque algo o alguien me ha hecho preguntarme, o preguntar a mis compañer@s, por una cuestión que considero fundamental... Me guío, sobre todo, por mi propio sensor, porque necesito responderme preguntas, saber más, enredarme en una causa. Y, como me considero el arquetipo medio de persona sensible a la naturaleza pero sin muchos conocimientos, presumo que en ese universo de habitantes que están deseando saber y conmoverse están los que son como yo y necesitan lo mismo. Pero luego están los grandes temas propuestos por los expertos de la Comunidad del Bosque (Ignacio Abella, José y Bernabé Moya, Fernando Fueyo, Raúl de Tapia, Mar Verdejo, Rosa Villalba, Óscar Prada Campaña, José Plumed...) que tras educarme en su ciencia (lo que les lleva bastante tiempo) llega un momento en que me siento más capaz para abordar un programa especializado. Estamos tan conectados los integrantes de la Comunidad del Bosque que ya saben los temas estrella que hay que ir sacando a la luz.

7. ¿Por qué decides lanzar campañas de concienciación como la de "amores que matan" y modelos de ordenanzas?, ¿qué repercusión crees que están teniendo?

Según me van enseñando e ilustrando nuestros expertos. Con frecuencia no hacemos las cosas bien porque las desconocemos. Y lo sé por mí misma. Cuánto más sé, reconozco lo que equivocada que estaba y más defiendo. Y sólo defendemos bien lo que conocemos. Y sólo conocemos bien lo que amamos. Nuestros botánicos, biólogos, paisajistas, técnicos jardineros, ingenieros agrónomos, pintores de la naturaleza y naturalistas llevan años, muchos años esperando que un medio de comunicación fuera la voz de quien no puede defenderse. Como los árboles y las plantas. Y luego están los artesanos, los músicos, los artistas, los arraigados a la tierra. Nuestr@s sabi@s ven la necesidad de hacer un llamamiento o divulgar una conducta adecuada de sensibilización y protección. La "Campaña amores que matan", surgió de las enseñanzas de Bernabé Moya, botánico especializado en muchas cosas pero, especialmente, en árboles monumentales. Durante meses me mostró, junto a José Moya, cómo sufrían las raíces y la corteza y el corazón de los árboles venerables por el reiterado uso y abuso de los turistas y excursionistas de estos seres excepcionales... Abrazos y visitas multitudinarias terminan matándolos y yo lo he visto a través de reiteradas visitas de reconocimiento con ellos. (Campaña Amores que matan: http://bit.ly/1NPtfuF)

Las Ordenanzas obedecen a un deseo pragmático de un experto por poner a disposición de todo el mundo que lo crea conveniente, una herramienta de protección. Tal es el caso de la ORDENANZA MUNICIPAL DE PROTECCIÓN DE ARBOLADO MONUMENTAL DE INTERES LOCAL, de Bernabé y José Moya, cuyo modelo tipo no paramos de divulgar para que cualquier ciudadano o paisano pueda defender su árbol ante el pleno de su ayuntamiento. (Ordenanza de protección del arbolado monumental de interés local: https://www.facebook.com/elbosquehabitado.rne/posts/800688583390790:0)

O la ORDENANZA MODELO PARA LA REGULACIÓN DE PLANTACIÓN DE ÁRBOLES EN LOS COMUNALES, ALGUNAS JUSTIFICACIONES, de Ignacio Abella. (Ordenanza para plantación árboles en comunales: https://es-es.facebook.com/elbosquehabitado.rne/posts/822797861179862:0)

En cualquier caso, la Comunidad del Bosque asume como propias las campañas y ordenanzas y demás herramientas útiles. Os invito a divulgarlas y utilizarlas.

8. ¿Cómo crees que influye en la sociedad la divulgación de los diversos valores que representan los bosques y los árboles y el dar a conocer su problemática?

Como dice Ignacio Abella, olvidamos que el árbol éramos nosotros. Tengo que confesar que todo lo que digo y repito son enseñanzas de los expertos de La Comunidad del Bosque. Ellos llevan, en algunos casos, más de treinta años investigando y divulgando. El bosque habitado es su altavoz y yo la persona que enciende ese altavoz.

Bajo el árbol tuvo lugar la primera democracia directa, hace siglos y miles de años. Bajo el árbol nos reuníamos para debatir todos los temas, para cortejar, para hacer justicia y pactos, y para acordar cualquier asunto de la comunidad. En este sentido, recomiendo leer el recién publicado libro "Árboles de junta y concejo. Las raíces de la comunidad", de Ignacio Abella, editado por Libros Del Jata (www.librosdeljata.com). Creo que volver a dar a conocer al árbol, el mutualismo de la humanidad con los árboles, nos devuelve nuestra identidad, Para elegir los temas de mis programas me guío, sobre todo, por mi propio sensor, porque necesito responderme preguntas, saber más, enredarme en una causa... eso que coloquialmente proclamamos como "poner los pies en la tierra". Nos permite enraizarnos en nuestro entorno, en nuestra comunidad, en nuestro paisaje, nos da seguridad en el lugar y el tiempo que habitamos. Nos hace más humanos. Nos empuja a vivir con más equilibrio los ciclos de la naturaleza y reconocernos como un elemento más a observar dentro de la fenología. Los árboles que plantamos, además, nos ayudan a sentirnos actores importantes de lo que está vivo y hace que crezca lo que de verdad nos conviene.

Proteger a los que nos protegen nos protege a nosotros en muchas dimensiones. Pero hay que volver a enseñar por qué los árboles, por qué plantarlos, por qué cuidarlos, por qué hacerles protagonistas de nuestros arte y cultura... Curiosamente, he comprobado que mucha gente que nunca había pensado en los árboles como un tema esencial para nuestra civilización y sociedad, cuando oyen hablar de ellos con respeto, con cariño, con admiración... ¡enseguida se sienten atraídos! El árbol, una vez que ha entrado en tu campo emocional, te ha conquistado y hace tu vida más auténtica, sana y mágica.

9. También mantienes muy activo el Facebook del programa, ¿la gente participa?, ¿aporta comentarios, sugerencias, etc.?

¡Uff... el Facebook de "El bosque habitado"... el Facebook y el Twitter, pero especialmente el Facebook!... Aún recuerdo el día que llegamos a los 1.000 fans. Tengo que confesar que durante los primeros 3.000 "me gusta" yo entraba, uno a uno, en el perfil de los habitantes facebook del bosque. Más que nada para tener cierta idea de a quien me dirigía, qué les gustaba, qué les preocupaba, por dónde andaba su sensibilidad. Descubrí, encantada, que, aunque la mayoría eran más expertos que yo, se conmovían con los mismos asuntos. Muchos son biólogos, botánicos, medio-ambientales, ingenieros agrónomos o agrícolas, paisajistas, bomberos y agentes forestales, jardineros, naturalistas, hortelanos, emprendedores en territorios rurales, paisanos y paisanas de toda época y territorio... ¡Vamos, que tenía que ponerme las pilas! Y, además, podía hacerlo gracias a los especialistas activistas de la Comunidad del Bosque que no dudaron en ayudarme y hacerme la vida lo más fácil posible para que aprendiese y mejorase el programa... ¡Y ahora pasamos de los 13.000 habitantes Facebook del Bosque).

A través de la página Facebook divulgamos todo lo que podemos. Cuanto más bello y amplio, mejor. Creo que hacemos una revista especializada con cada edición del programa, porque publicamos los textos que acompañan la entrevista y que, en gran parte, escribe, en exclusiva para El bosque habitado, la Comunidad del Bosque. Las personas que participan en el bosque son muy ubuntianas (que es lo mismo que decir mutualistas). Comparten como forma de defender la naturaleza. Y, como dice Satish Kumar, Director de la Universidad Schumacher College, son activistas porque son optimistas. Una filosofía y un lema que, desde el principio, adoptamos porque no podemos claudicar y concluir que ya no hay nada que hacer. A través de las redes sociales y nuestros viajes por la geografía española, hemos contactado con personas optimistas y activistas que están haciendo grandes cosas. Como decía Eduardo Galeano: "Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo". Lo están haciendo. Es la Revolución de los Conmovidos, un concepto que soñé de adolescente, lo apunté y que se está haciendo realidad. Son muchos y están muy repartidos los concienciados que se han puesto manos a la obra. Pero no son noticia ni aparecen en los medios de comunicación. Por eso nos parece fundamental ponerles en contacto. Quizá, la principal tarea de El bosque habitado.

10. María José, ¿se ve muy diferente el mundo cuando te bajas de los árboles?

Textualmente, no tiene nada que ver. El mundo que descubres subido a la copa de un árbol monumental es fascinante. Aunque he de decir que yo lo he visto desde una grúa cuando acompañaba a los Médicos de los Árboles, José y Bernabé Moya, para aprender. Muchos de vuestros lectores también se han subido a las grúas para curar, podar y cuidar los árboles y ellos lo saben: que cambiar de perspectiva, la que tal tienen los alados, y ver al árbol por su último brote verde, te hace cambiar y cuestionarte tu mirada convencional, como defendía el profesor Keating en "El club de los poetas muertos". Así me sucedió cuando subí por encima del Ciprés de la Anunciada, en Villafranca de El Bierzo (León).

Metafóricamente, cuando bajas del árbol (y lo hicimos hace millones de años, como me dijo el gran botánico Francis Hallé cuando le pregunté por nuestra relación con el árbol: Discúlpeme, señorita, somos "primatos), perdimos la mirada biodiversa, donde todo tiene su lugar y cada ser con vida, independientemente, de su tamaño, es tan importante como todos los demás. Cuando bajamos del árbol nos creímos más importantes que el árbol, al que dejamos de habitar como casa y refugio, aunque ya ni siquiera reconozcamos que, gracias a ellos, tenemos casi todo lo que necesitamos. Cuando bajamos del árbol dejamos de ser mutualistas para convertirnos en individualistas. El árbol y la tribu formaban un gran equipo para la Naturaleza.

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11. ¿Hay algún secreto que explique la razón por la que El bosque habitado está consiguiendo reunir a una desbordante comunidad de conmovidos por los árboles?

Los primeros sorprendidos somos nosotros. Especialmente cuando viajamos porque en la ciudad todo es impersonal y hay pocas ocasiones de hablar de lo que te preocupa con desconocidos. Pero en los viajes... en los viajes, en el último pueblo de El Valle del Silencio, en León, o en cualquier otro rincón que parece apartado del mundo, te encuentras a alguien que te escucha y te dice que estás hablando de él, de su vida, de lo que le importa, de lo que es... mientras trabaja en el monte a solas. Me parece mágico. Por ejemplo que yo, que vivo desde después los pocos días de vida en una ciudad, pueda hablarles a ellos, a los protagonistas humanos de la naturaleza, gestores del paisaje y las tradiciones, conservadores de lo verde y acrecentadores de lo que está vivo y que ese mensaje les llegue con tanta energía. Un mensaje que, repito, es el de toda la Comunidad del Bosque. Y yo soy su eco en la radio. Nada más.

12. ¿Qué puede suponer una revolución de conmovidos?

Sólo se protege de verdad lo que te conmueve. En todos los ámbitos sociales y de la naturaleza. Una revolución de conmovidos puede parar el cambio climático, puede devolver la dignidad a los campesinos, puede hacer crecer los bosques biodiversos, puede conseguir que los parques y jardines se conviertan en los centros neurálgicos de las ciudades, puede provocar un cambio de mentalidad y darle la vuelta a la escala de valores de mercantilismo y consumo. Una revolución de conmovidos, en progresión cuantitativa y cualitativa, puede cambiar el mundo. Y, en el fondo, todos los sabemos. Seguir hablando de utopía nos limita, nos hace conformistas y nos impide intentarlo. Necesitamos conmovernos, actuar y convertir la utopía en conductas lógicas y amables reales. Una revolución de conmovidos nos hace mejores personas.

13. ¿Qué sorpresa te has llevado en el conocimiento de la biología del árbol, que ni te esperabas?

Que hay árboles inmortales, que existen árboles y plantas que "caminan", que hay mutualismos sorprendentes entre el mundo vegetal y el mundo animal, que un árbol sigue produciendo muchísima vida en el bosque, después de muerto, que la micorrización de árboles y hongos debería ser un modelo de progreso humano, que los árboles están infinitamente enredados y unidos a través de sus raíces invisibles, que hay bosque bajo el asfalto, que existe la timidez de los árboles, que cerca del veneno crece su antídoto, que una plantita en Europa puede ser un gran árbol en el Trópico, que el arrendajo es el principal plantador de bosques y lo hace con exactitud milimétrica, que los árboles saben que les llega el fuego aunque no puedan huir y que sufren... ¡Que el mundo de los árboles es un milagro y deberíamos habitarlo y defenderlo con mucha más pasión y entendimiento! Y, como decimos en El bosque habitado para despedirnos: ¡Arriba las ramas! Y ¡Ubuntu!

(NOTA: "Ubuntu" es el regalo que nos dejó Nelson Mandela y que significa que si ganan todos, ganas tú. Una filosofía que le permitió sobrevivir y crecer interiormente durante su cautiverio en Robben Island).

Artículo publicado en la Revista Parjap nº 81, Primavera 2016

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